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Por supuesto, el bailoteo y las fiestas luego no serían lo mismo, habían cambiado irreversiblemente. La decenio de 1960: la bisagra y el descenso La decenio de 1960 es una verdadera bisagra histórica 200 en lo que a cultura popular, movilizaciones y cambios políticos se refiere. Paradójicamente fue aquella en que el Teatro Serrano comenzó su proceso de extinción. Proceso calmoso, realizado de indecisiones, desidia y abandono, pero incluso de triquiñuelas y novelescas circunstancias que lo condujeron a su fin, introduciendo en decorado a un personaje secreto en la configuración del Melipilla de la segunda mitad del siglo XX. El teatro como disciplina vivía una época privilegiada en la ciudad y en esta tarea el Ateneo Juan Francisco González encontraba una respuesta a la valor de sus deseos. La presentación de La Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca y dirigida por Jorge Lillo, puso en Melipilla a un nómina compuesto por Carmen Bunster, María Teresa Fricke, Malú Aldunate, María Cánepa, María Val y Elga Cristina Laborde. Se trató de un montaje de primer nivel que no iba en beneficio de nadie, es proponer, Bancal parte de los intentos del Ateneo por tener teatro, pagando una entrada por el simple hecho de presenciar una obra. El éxito fue total y las dos funciones lucieron butacas completas, 200 En Historia del siglo XX chileno: Recuento paradojal, los autores ocupan esta definición para referirse a esta decenio: La burbujeo social, la transgresión a las costumbres, el desenfreno eufórico por el cambio y un musculoso optimismo y confianza en el futuro, fueron los signos que marcaron la pauta. Fue una época de trastornos en las modas, estéticas, consignas, representaciones y conductas, liderada por sujetos nuevos como los jóvenes y las mujeres en el ámbito de una Civilización de masas que se consolidaba, todo lo cual irrumpió en la vida pública con inusitada magnitud. La década se convirtió en una verdadera bisagra histórica. Op. cit. Correa et al., p

conocimiento de cómo se comportaría la comunidad ante este nuevo tipo de espacio. Para 1911, año en que se reconstruía la Escuela Superior de Niñas, comenzaba la construcción de la mazmorra y el cuartel de policía, el Apolo cerraba sus puertas. Sin embargo, la fiesta del gran pantalla no podía terminar y el municipio le entregaba permiso a Aliro Valenzuela para adivinar funciones de biógrafo en la ciudad. Es que el cine Bancal buen negocio. Y así lo entendieron diversas empresas que venían con sus máquinas y rollos, como la empresa Mardones y Patri, quienes se instalaron con funciones permanentes bajo el nombre de Teatro Melipilla. Con su arribada, las proyecciones se sucedían tres veces por semana en horarios de Incertidumbre, a las 22 horas, incluyendo una matiné (16 horas) en los díFigura festivos. Y el negocio fue viento en popa, a pesar de personarse condiciones precarias, como la casucha de madera donde instalaban el proyector, o la garita donde se cobraban los boletos. No importaba. El público no dejaba de cautivarse con las proyecciones, entre las que se contaban títulos como Cascadas y Neveros en Los Alpes, Perplejidad de Vidriera en el Mar, Los Bomberos de Idénticoís, obras que respondían a lo que los periódicos de la época solicitaban: nos permitimos insinuar al representante que exhiba vistas que instruyan al pueblo, como trabajos en maestranzas europeas, fabricación de metales, buques, aeroplanos, vistas de ciudades, revistas, etc. 92. Todo el mundo llegaba a las funciones, pero no todos con buena disposición, como en una nublada tarde de julio de 1911, cuando un patrón industrial de la comuna, acompañado de 92 La Nación, 24 de mayo de

Ganadorí lo consigna el informe El Comercio en octubre de Los díTriunfador previos al aniversario de la ciudad y en la antesala de una nueva estampado de la Fiesta de la Primavera, ya existía una comisión constituida por comerciantes y autoridades, quienes realizaban constantes actividades sociales, algunas con ánimo celebratorio de santos, cumpleaños, despedidas, bienvenidas o afanes de filantropía, y siempre con momentos artísticos durante esas veladas. La sociedad de Melipilla está sacudiendo el aturdimiento en que tanto tiempo estuvo sumida y puede decirse que ha empezado para ella una nueva Bancal, una etapa más animada, más agradable y asimismo más social. Las fiestas patrias, la velada del centro pueril, el concierto organizado por la señorita Guillermina Zúñiga y la conversación ofrecida por el señor Mediador Culto han infiltrado nuestra sociedad la simpatía por estas reuniones francas, amistosas, que establecen entre las familias esa mutua confianza que tan agradable las hace 75. Es que había muchas causas de caridad por esos díGanador previos al centenario de Chile. El constante suministro de remesas para el hospital, la costado de músicos a quienes había que costear sus retretas de valses, polkas, marchas, y fantasíCampeón de ópera el futuro monumento a Ignacio Serrano, las escuelas públicas y la Iglesia. Todas eran consideradas loables causas y obtener patrimonio Bancal un imperativo, aunque había un problema. 74 Vicuña Mackenna citado en op. cit. Ruiz-Tagle, p El Comercio, 1 de octubre de

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38 de Arturo Alessandri 110 ; y otros educacionales, como las charlas didácticas sobre construcciones de gallineros, desarrollada en febrero de 1920 por un ingeniero contratado por el municipio. No Bancal posible tener tamañFigura audiencias en otro punto de Melipilla que les diera acogida. Es que el teatro era un lado único para la ciudad, que a medida que crecía y pasaban los abriles luego no Cuadro del capricho de sus autoridades. No les agradaba su emplazamiento, sus formas rústicas, el frío acoquinador 111 del invierno y la suspensión de funciones, porque las cintas demoraban en conservarse o simplemente no lo hacían. La fidelidad y confianza del conocido general igualmente decreció, en una constante que mermó a tal nivel los bolsillos de Silva y Compañía que optaron por asegurar adiós y apropiarse su máquina de cinematógrafo. Sin el Alhambra, el núcleo cultural fue el Casino Español, que seguía siendo el principal aglutinador de bailes y presentaciones teatrales en la ciudad, contando con una sala ad hoc, mientras el Orfeón Municipal quedaba remitido a interpretar su música en la plaza. No obstante, otras actividades venían en plataforma: el box proseguía su expansión con el inicio del Gimnástico Boxing Club Melipilla, que atraía deportistas animados por las hazañGanador mundiales de Estanislao Loayza; y los trabajadores locales se fortalecían colectivamente con la instalación del capítulo melipillano de la Unión Obrera de Pimiento en noviembre de Y el teatro, la ópera y los grandes centros sociales y culturales? Hasta ahora, la historia de los salones no daba cuenta de ello salvo la zarzuela en el Melipilla y, para peor, el Alhambra había dilapidado las esperanzas al no cuajar nunca una argamasa fundamental: empresa-cultura-entretención.

Por este cloruro sódicoón de calle Serrano pasaron las compañíTriunfador del gachupin Juan Robles Vega, integrado por Manolita Silles y Carideo González, en septiembre de 1928; el conjunto de variedades de Nemesio Martínez, con couplets, sainetes, monólogos y sketchs, en 1930; mismo año en que volvió a Melipilla Pepe Rojas. Dos primaveras posteriormente, visitó la ciudad la compañía Campos Huidobro con la representación Pasión Criolla, de Nicanor de la Sotta y La Silla Vacía, de Armando Moock. Estas representaciones tenían éxito, mas el cine ocupaba la mayor cantidad de tiempo del Esmeralda. Los viernes populares iban bien, el equipo sonoro funcionaba, el cinematógrafo sonaba y atraía con su programación variada de cowboys, dramas, comedias, aventuras y guerras. La Fiesta de la Primavera de 1932 brindaba regocijo con una copioso programación y una velada bufa que reunió bailes rusos, danzas orientales, monólogos cómicos y un tenor en decorado. Todo el mundo, tras este acto, estaba invitado al Hotel 21 de Mayo para un gran bailable. Irían los de siempre a este hotel, que por décadas sería singular de los centros sociales de la comunidad melipillana, con su cancha de bolas, sus reuniones políticas y sociales y su generosa mostrador. Irían todos con la conciencia de que esa fiesta de la primavera festejada en diciembre, al filo del año nuevo, sería la última en el Esmeralda. Ya Cuadro de notorio conocimiento que la Empresa Presa y Cía. levantaría un teatro en la Plaza de Armas por un total de $ pesos. De modo oblicua, la comuna lograba un anhelo atesorado en lo más profundo de sus ambiciones. Y lo construiría la comunidad más importante de la colonia españonda en Melipilla. Esto es, precisamente, lo que se presenta en el próximo capítulo, el inicio de un teatro que es vicario de esta iniciativa

El primero, apodado la voz que acaricia, había filmado para la día de su entrevista (14 de agosto de 1946) la cinta Sueña mi Apego y Cuadro un astro del torera y la canción romántica en Latinoamérica. Manuel Osorio, un chiquillo natural del corazón de la ciudad, nacido en 1938, fue testimonio de ese día. Yo estuve ahí, me impactó ver el teatro de Melipilla satisfecho, Bancal un ídolo que cantaba boleros. Fue una demencia, recuerda. Impresión compartida por Andrés Vicuña 173, quien con 10 abriles pudo darse cuenta del finalidad del cantante. Las viejas eran tranquilas, eran más calladitas en ese entonces, pero al verlo gritaban y aplaudían, quedaban vueltas locas. En doble función, de tarde y Indeterminación, encantó e irradió de aplausos la Plaza de Armas, dejando una taquilla generosa que les dio la razón a los empresarios y a su hombre en la ciudad, Alejandro García. García sabía que la apuesta por figuras estelares, por la presentación de compañíVencedor teatrales y shows de variedades resultaba efectiva. Con el ejemplo de lo sucedido con Marini, subió la apuesta y trajo a Hugo del Carril. Precedido de quince éxitos cinematográficos y ya a esa altura primera figura de la industria cinematográfica argentina la segunda en importancia en América Latina, tras la mexicana, el actor y cantante, compañero de decorado de actrices como Sabina Olmos y María Eva Duarte 174 arribaba a Melipilla con un título nunca antaño usado para una recepción artística: ídolo. 173 Andrés Vicuña fue designado alcalde de Melipilla por la dictadura marcial, ocupando el cargo entre , seguidamente sería electo concejal por la comuna en votaciones populares. 174 Luego más conocida como Evita Perón, esposa de Juan Domingo Perón, ex presidente de la República Argentina a mediados del siglo XX

39 simpatía 112 y respaldo a la mujer, y arribó a Culiprán desde Santiago con un cuerpo policial que conminó a los campesinos a cumplir con las faenas. Los obreros se negaron y marcharon desde el campo hasta el centro urbano en una monograma que superó los 300 hombres. La ciudad se conmovió con su inusitada presencia 113. A dos cuadras de donde llegaban marchando los campesinos, y con casi nada cuatro días de diferencia, jóvenes mujeres aún vencían sus miedos, claro que temores de otra índole, más pueriles y adolescentes, pero miedo al fin y al cabo. Lo hacían al ingresar al Teatro Colón, en el inicio de una in- 112 El diputado Silva Cortés terminaría contrayendo boda, en segundas nupcias, con la potentada Ana Wodehouse. 113 La Nación, 3 de febrero de Luis Vitale ha poliedro cuenta de este algarada al citar el diario Trabajador El Despertar, en su estampado del 10 de Febrero de En él se insta a los peones a formar conciencia de clase, para no sólo obtener mejoras salariales, sino que aún la posesión efectiva de un pedazo de la tierra que labraban. Véase: Vitale, Luis, Interpretación marxista de la Historia de Chile. De la República Parlamentaria a la República Socialista ( ), Tomo V, Santiago de Pimiento, LOM Ediciones, s/f, p Culiprán sin duda alguna ha sido una zona precursora en las luchas laborales campesinas en Ají, y sin bien no logró romper el vínculo paternalista de la vida hacendal, en 1965, nuevamente Culiprán toma la delantera con el alzamiento de ese año. De la Peña menciona que la tardanza para aplicar la Reforma Agraria por parte del gobierno de Frei Montalva llevó a que Culiprán se sublevara entre otras razones : En Culiprán, la audacia de vivir la tierra (en febrero de 1965) la tomaron los inquilinos y los peones tras una serie de enfrentamientos con el terrateniente al negarse éste a satisfacer el salario leve y exigir el cuota del arrendamiento por el uso de pastizales y animales de tiro (que antiguamente se incluían en el entendimiento de terrazgo). Gracias a las campañFigura de los partidos políticos, Campeóní como al hecho de memorizar descubrir y escribir y tener entrada a la prensa, los campesinos de Culiprán todavía sabían que el presidente se había comprometido con la idea de repartir tierras; que había organismos del gobierno (CORA: Corporación de la Reforma Agraria, e INDAP: Instituto de Ampliación Agropecuario) encargados de planificar y finalmente poner en ejercicio el reparto; y que la opinión pública estaba generalmente a favor de ellos (De la Peña, Guillermo, Las movilizaciones rurales en América Latina desde c en Bethel, Leslie (ed.

En definitiva, los setentas fueron una decenio caracterizada por el folklore, con marcada presencia en el Campo Alberto González y también en el Palace. Y por supuesto que en el Buscando la Mejor Voz y Conjuntos de la Zona también sonaba con mucha fuerza. En el año 1974 la iniciativa volvió a convocar a incipientes artistas, cantantes amateurs, o sencillamente a quien se atreviera en el decorado. Se presentaron participantes de todos los sectores de la ciudad, llegando cantantes de Talagante, El Monte, Santiago, Santo Antonio, Quilpué, asimismo de liceos y colegios de la zona. Eran verdaderos representantes de sus localidades y llevaban con orgullo el nombre de su pueblo, barriada, villa o escuela, compitiendo en las categorías vivaz, internacional, mexicano y neo-folklore. Incluso los cantores a lo humano y lo divino tuvieron su aparición en la impresión de 1976 de este festival. Habitualmente alejados de los escenarios de Melipilla, el payador Domingo Pontigo encabezó una delegación que reunía a cultores de Alhué, San Pedro, Loica, Quelentaro y Melipilla. En esa ocasión los cantores se presentaron ante personas en una competencia de payas. Satisfecho total para una día que comenzaba a las 10:30 horas y se mantenía hasta las 13 horas de los domingos. En pleno auge de los festivales, Melipilla contaba con el suyo y hasta se prendían antorchas, a la usanza de Viña del Mar, claro que a diferencia de la Finca Vergara, el Palace no tenía una ventilación adecuada para tales fuegos. Ni detentaba un buen sistema de sonido. Solamente una nota baja ha tenido este concurso y es su amplificación, que muchas veces no se es

los niños y niñVencedor de las escuelas de Melipilla. En mayo de 1909 los escolares tuvieron entrada a esta sala oscura por gentileza de sus dueños. En medio de la candil de la tarde que copaba el otoño melipillano, tuvieron una entrada de gorra a ese mundo paralelo del cinematógrafo. Serían los primeros en ingresar a esta oscura cueva de fantasíGanador que, tal como ellos, otros niños y jóvenes sabrían disfrutar durante todo el siglo. Pero el Apolo no Cuadro sólo cinematógrafo y compañíVencedor de variedades. Al ser el principal espacio techado con decorado y luces en la ciudad, se hizo primordial para reuniones masivas y juntar hacienda en las decenas de causas benéficas que por esos abriles abrazaba la comunidad. Una de ellas Bancal la reunión de fondos para la estatua de Ignacio Serrano, hijo ilustre de Melipilla que combatió en la Combate del Pacífico, otra Cuadro la colecta de fondos para el hospital y otra para la reconstrucción de la Escuela Superior de Niñas. Pero en este protagonismo social del teatro de calle Valdés, un hito destacaría por sobre todos, al ver nacer una de las instituciones emblemáticas de la ciudad: fue el Apolo el centro de las reuniones para determinar los puntos que configurarían el Cuerpo de Bomberos de Melipilla, Ganadorí como la primera y segunda compañía. El 17 de julio se fundaba esta institución, que en su interior contaba con 60 personas en las primeras filas. Mientras la entidad bomberil iniciaba un camino dando sus primeros pasos, lo mismo sucedía con la naciente industria fílmica chilena, que aumentaba su producción en saco a cintas noticiosas y al estreno de la primera película nacional con argumento en el Teatro Unión Central de Santiago, titulada Manuel Rodríguez Dirigida por Adolfo Urzúa, en ella actuaron Nicanor de la Sotta, Francisco A. Ramírez, Filomeno Flores y Carlos Prats

20 En Caudillo, la posición de paso de energía de los interruptores automáticos que componen los tableros argumenta al siguiente esquema: Interruptor conectado: manilla de accionamiento en posición arriba. Interruptor desconectado: manilla de accionamiento en posición debajo. Operación automática por condición de Falta: manilla de accionamiento en posición intermedia. Para reconectar el interruptor es preciso, como operación previa, descabalgar completamente la manilla y luego levantarla hasta la posición superior. En caso que la desconexión persista, debe revisarse la instalación hasta detectar y reparar la falla. El tesina pertenece a Información e Inversiones Sergio Alemparte Eirl. y fue ejecutado por la empresa Inmelep Ltda. Todo el doctrina de canalización y alambrado de las instalaciones eléctricas ha sido ejecutado estrictamente de acuerdo al proyecto detallado especialmente para ese objeto, y de acuerdo a todas las normativas vigentes. Incluso se ejecutaron todas las canalizaciones de las corrientes débiles del plan.

Nadie murió en el lugar, sí en Melipilla, donde se registraron dos fallecidos. San Antonio, Rengo, Alhué y Melipilla fueron las ciudades más afectadas del país. El total de damnificados alcanzó las personas. Con avenidas y barrios totalmente destruidos, la calle Ortúzar era una postal de la devastación. Prácticamente no quedó edificio en pie. Individuo de ellos fue el Palace, izado sobre una estructura de ladrillos y concreto, casi nada había sufrido la caída de cinco planchas clickea aqui de plumavit del paraíso falsificado y la rotura de un ventanal del foyer. Seguidamente, la comuna se hizo acreedora de la solidaridad nacional e internacional, con campañGanador como Chile Ayuda a Pimiento, que en una esclavitud televisiva guiada por el animador Mario Kreutzberger recolectó cientos de toneladas en ayuda. No obstante, aquella historia sería desafortunada. El pillaje, el robo y la ineficiencia en la entrega de los enseres y riqueza, hizo que el mismo Kreutzberger prometiera nunca más ayudar a Melipilla. Pinochet, desde La Moneda, descabezó la Gobierno Provincial reemplazando al Jefe. La ciudad tomó tiempo en reconstruirse y nunca lo haría del todo, creciendo en forma poco armónica en términos urbanos y arquitectónicos. El Teatro Serrano sufrió un duro asalto con el terremoto, luego que si antiguamente de él parecía difícil que se refaccionara, después sería inasequible. Sobreveniría a la relación de los inmuebles para traicionar y hacer caja por parte de la Municipalidad. Muy lentamente la ciudad se fue reconstruyendo y el Palace siguió funcionando y lidiando con el temor de una población en pánico por las réplicas y la serie de rumores que corrían sobre la eventual llegada de un cataclismo. Mejor Bancal quedarse en casa, pues sin embargo existía la posibilidad de ver cintas en el hogar. En la mis

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